Absolución para once activistas de Greenpeace que bloquearon un gasero de fracking en Sagunto

Cinco años después de una protesta pacífica contra un buque cargado de gas de fracking, la justicia ha absuelto a once activistas a quienes la Fiscalía llegó a pedir cinco años de cárcel.

En 2021, a bordo del barco Esperanza, activistas de Greenpeace, organización miembro de la red Gas No es Solución intentaron frenar la entrada al puerto de Sagunt de un buque procedente de Estados Unidos con 138.000 metros cúbicos de gas licuado obtenido mediante fracking. Se acercaron en cuatro lanchas neumáticas y pintaron «No más gas» en el casco. Una persona se encaramó al ancla del buque para resistir. El barco entró en puerto con unas horas de retraso.

Por aquello, once personas de ocho nacionalidades han pasado cinco años bajo la amenaza de una pena de prisión por un delito de desórdenes públicos agravados. La Fiscalía pidió inicialmente cinco años para cada una y, en el juicio del 23 de septiembre, rebajó su petición a dos años y medio tras reconocer que había aplicado un tipo penal que no estaba en vigor cuando ocurrieron los hechos.

El 6 de octubre, la magistrada de la Sección Penal del Tribunal de Instancia de València los absolvió. Según Greenpeace, la sentencia concluye que no hubo «actos de violencia o intimidación idóneos para alterar gravemente la paz pública», algo que ya habían confirmado en el juicio los testigos de acusación y defensa. Greenpeace espera que la Fiscalía no recurra y que el fallo gane firmeza. La relatora especial de la ONU sobre libertad de reunión pacífica, Gina Romero, también ha celebrado la decisión. Francisco del Pozo, uno de los absueltos, la calificó en la Cadena SER como una victoria para el activismo y para la democracia, y recordó que la Ley Mordaza sigue vigente.

Protestar no es delito

Desde Gas No Es Solución celebramos esta sentencia y nos solidarizamos con las once personas que han tenido que soportar un proceso desproporcionado. La protesta pacífica es un derecho, y criminalizarla tiene un efecto disuasorio sobre todo el movimiento climático.

Los motivos de aquella protesta siguen plenamente vigentes. España prohibió el fracking en su territorio con la Ley de Cambio Climático de 2021, pero sigue comprando gas obtenido con esa misma técnica. Según nuestro último Anuario crítico del gas fósil, en 2025, Estados Unidos fue el segundo mayor proveedor de gas del Estado español, con un 30,8%, y todo el gas importado desde allí procedió de terminales del Golfo de México alimentadas por fracking.

Mientras tanto, las comunidades de la costa del Golfo, como las de Texas y Luisiana, siguen soportando la contaminación y los impactos sobre la salud de esa industria. Esas comunidades son las que visitarán nuestro país este otoño, invitadas por la red.

La absolución es una buena noticia, pero el gas de fracking sigue llegando a nuestros puertos. Esta campaña seguirá pidiendo que España deje de importarlo.

Escucha a nuestro compañero Paco del Pozo, activista de Greenpeace víctima de este intento de represión de la protesta pacífica en este clip:


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