Gas No Es Solución exige un calendario para abandonar el gas fósil ante las elecciones del 29N

La plataforma presenta cinco propuestas para reducir la dependencia energética, eliminar el gas fósil del sistema eléctrico y los hogares antes de 2030 y planificar el cierre de las infraestructuras gasistas para 2035.

  • La red advierte de que el consumo de gas continúa aumentando en España y reclama una transición energética que reduzca la exposición a los mercados internacionales y a las emisiones de metano.
  • Las organizaciones piden que la próxima legislatura priorice la rehabilitación energética de viviendas, la electrificación renovable y la protección de los hogares vulnerables frente a nuevas inversiones en combustibles fósiles.
  • La plataforma cuestiona la expansión de las infraestructuras de hidrógeno y biometano sin una planificación territorial vinculante que acredite su necesidad y sostenibilidad.

Madrid, 23 de octubre de 2026. La red Gas No Es Solución ha presentado este viernes el documento “Desgasificar nuestra sociedad para una vida digna”, que reúne cinco propuestas políticas dirigidas a los partidos que concurren a las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. La plataforma reclama que la próxima legislatura establezca un calendario vinculante para abandonar progresivamente el gas fósil en España, con el objetivo de eliminar su uso en la generación eléctrica y en los hogares antes de 2030, avanzar en la descarbonización industrial y planificar el cierre de las infraestructuras gasistas con horizonte 2035.

Las organizaciones advierten de que mantener la dependencia del gas fósil resulta incompatible con una transición energética justa y con los compromisos climáticos. Por ello, consideran prioritario que los programas electorales incorporen medidas para reducir estructuralmente el consumo energético, acelerar la electrificación renovable, proteger a los hogares vulnerables y evitar nuevas inversiones que prolonguen la utilización de combustibles fósiles.

La presentación de estas propuestas coincide con un contexto de persistente dependencia gasista en España. Según los datos de Enagás, la demanda nacional de gas natural aumentó un 6,3 % en 2025, hasta alcanzar los 331,5 TWh, mientras que la demanda destinada a generación eléctrica creció un 33,4 %. El gas fósil licuado (GNL), transportado por buques, representó el 67 % de los aprovisionamientos del sistema español. Argelia y Estados Unidos fueron los dos principales suministradores, siendo este segundo país responsable de graves perjuicios para la salud y derechos de miles de personas por el uso de fractura hidraúlica para la extracción de gas.

Para Gas No Es Solución, estas cifras evidencian la necesidad de revisar un modelo energético que sigue dependiendo de las importaciones y de la evolución de los precios internacionales. La red cuestiona que la diversificación de proveedores se presente como garantía suficiente de seguridad energética, ya que no elimina la exposición a las tensiones geopolíticas ni los impactos climáticos, ambientales y sociales asociados a la extracción y comercialización del gas.

Cinco propuestas para acelerar el abandono del gas fósil

El documento presentado por Gas No Es Solución articula cinco grandes líneas de actuación que combinan objetivos climáticos, medidas de planificación energética y mecanismos de protección social.

Descarbonización y vivienda digna. La plataforma reclama un plan de rehabilitación energética con horizonte 2030 que priorice las viviendas en peores condiciones y los hogares vulnerables. También propone prohibir la instalación de nuevas calderas de gas, planificar la eliminación de este combustible en la climatización residencial y garantizar el acceso asequible a los suministros básicos mediante una tarifa social. Las organizaciones insisten en que los costes de la transición no deben trasladarse a quienes habitan las viviendas, especialmente a las personas inquilinas y a los hogares con menores ingresos.

Una hoja de ruta vinculante para abandonar el gas fósil. Entre sus objetivos figuran el cierre progresivo de las centrales de ciclo combinado antes de 2030, coordinado con el despliegue de renovables, almacenamiento y gestión de la demanda, y la aprobación de un plan de descarbonización de la industria con horizonte 2035. La red pide excluir las centrales de gas fósil del mercado de capacidad, retirar los apoyos económicos a nuevas infraestructuras fósiles y orientar la inversión hacia la eficiencia energética, la electrificación directa y la generación renovable distribuida.

La plataforma también reclama aumentar la ambición climática del Estado español, con una reducción de las emisiones de CO₂ de al menos el 65 % en 2030 y del 95 % en 2040 respecto a los niveles de 1990, objetivos más exigentes que los establecidos actualmente en la planificación energética nacional.

Planificar el desmantelamiento de las infraestructuras gasistas con horizonte 2035. La propuesta incluye las redes de transporte y distribución, las plantas regasificadoras, los almacenamientos estratégicos y las centrales de gas. La red advierte del riesgo de continuar financiando infraestructuras que podrían quedar infrautilizadas a medida que disminuya la demanda y reclama que los costes derivados de su cierre no repercutan sobre los consumidores, especialmente los más vulnerables.

Frenar la expansión indiscriminada de gases renovables. Las organizaciones defienden que el desarrollo del biogás, el biometano y el hidrógeno renovable debe responder a necesidades industriales reales, estar sujeto a una planificación territorial vinculante y contar con participación efectiva de las comunidades afectadas. La plataforma considera que estos gases deben reservarse para actividades difíciles de electrificar y advierte de los impactos ambientales, territoriales y económicos que pueden generar los grandes proyectos orientados a la exportación.

En este ámbito, Gas No Es Solución reclama revisar proyectos como el corredor H2Med y la Red Troncal de Hidrógeno, cuya necesidad, dimensionamiento y compatibilidad con los objetivos climáticos considera que deben acreditarse antes de promover nuevas inversiones.

Reducir progresivamente el consumo de gas fósil en el transporte, descartando nuevas infraestructuras de suministro de GNL para vehículos y buques. Frente a este modelo, defiende el transporte público colectivo, el ferrocarril, la movilidad activa y la electrificación directa, y plantea limitar el uso de combustibles renovables a aquellos sectores para los que no existan alternativas más eficientes y sostenibles.

Una transición energética que reduzca la dependencia y las desigualdades

Gas No Es Solución sostiene que las decisiones energéticas de la próxima legislatura deben superar un modelo de seguridad de suministro basado en la diversificación de las importaciones y avanzar hacia otro centrado en la reducción de la demanda, la producción renovable local y el acceso universal a la energía.

La plataforma advierte también de que sustituir unas dependencias fósiles por otras, o presentar tecnologías todavía limitadas como soluciones generalizables, puede retrasar las transformaciones necesarias y comprometer recursos públicos que deberían destinarse a mejorar la eficiencia energética, reducir la pobreza energética y acelerar una transición socialmente justa.

Ante las elecciones del 29 de noviembre, la red reclama a las fuerzas políticas compromisos verificables, calendarios de actuación y mecanismos de participación pública que permitan evaluar el cumplimiento de las medidas a lo largo de la legislatura.

Las organizaciones consideran que abandonar progresivamente el gas fósil no responde únicamente a una obligación climática, sino también a la necesidad de construir un sistema energético menos expuesto a las crisis internacionales, más democrático y capaz de garantizar unas condiciones de vida dignas.


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